El agua pasa a través de un filtro que contiene el carbón activado y las impurezas se adsorben en la superficie del carbón. El agua resultante es más limpia y clara, con niveles reducidos de contaminantes.
El carbón activado se usa comúnmente en procesos de tratamiento de agua tanto para agua potable como para aguas residuales. También se utiliza en acuarios y peceras para eliminar impurezas y mantener la calidad del agua.
Además, el carbón activado se puede usar en sistemas de filtración de agua para el hogar, como filtros de jarra o filtros montados en grifos.
Es importante tener en cuenta que los filtros de carbón activado deben reemplazarse periódicamente para mantener su eficacia.
La frecuencia de reemplazo dependerá de factores como el nivel de impurezas en el agua y la cantidad de agua que se filtra.


















